Cabe destacar que hay varios tipos de estrés:
- Agudo. Ocurre a corto plazo y, así como aparece, puede desaparecer en poco tiempo. Este tipo de estrés aparece en situaciones determinadas y que necesitan una reacción inmediata. Es decir, son situaciones de estrés eventuales.
- Crónico. La situación se prolonga porque se van encadenando episodios a lo largo del tiempo. En ese caso, se hace necesario controlarlo.
Las situaciones de estrés esporádicas no suponen un problema y no son perjudiciales, básicamente porque los seres humanos tienen una alta capacidad de adaptación. Sin embargo, cuando no se cuenta con los medios suficientes para adaptarse a este desafío, el estrés supera a la persona. Aquí es cuando sus niveles se disparan y pueden acarrear consecuencias nocivas para la salud.
Por tanto, tengamos en cuenta que el estrés no siempre es negativo. Todo depende de las sensaciones y emociones que pueda despertar en la persona que lo está sufriendo.
Ahora bien, cuando la situación de estrés se prolonga, se le conoce como distrés. Esta situación se relaciona, estrechamente, con enfermedades que, por otra parte, aumentan las posibilidades de sufrir cáncer; además también acarrean problemas gastrointestinales, pues al intestino se le considera como un «segundo cerebro», pues contiene altos niveles de hormonas.
El distrés tiene la particularidad de generar una respuesta negativa, principalmente porque la persona piensa que no será capaz de superar la situación de amenaza. Esto produce mayor irritabilidad y ansiedad.
En MVTC, sabemos que afrontar el distrés y encontrar estrategias para afrontarlo, a través de un entrenamiento planificado y acompañado es un canal formidable para superarlo.