Según se ha podido comprobar, la mayoría de pacientes menores de 60 años con COVID-19 que han necesitado ventilación mecánica invasiva tenían sobrepeso o llevaban una vida totalmente sedentaria. Esto significa que aquellas personas con una alimentación sana y equilibrada y que practiquen deporte de forma regular, aunque padezcan esta enfermedad, tendrán menos riesgo de ser hospitalizados o estar en una situación crítica. Tras saber estos datos, queremos explicarte cómo puede el ejercicio físico ayudarte a protegerte contra el COVID-19.

Obesidad y COVID-19

Entre los principales motivos de la obesidad destacamos unos malos hábitos alimenticios y la falta de ejercicio físico. Esto significa que una persona que practique algún deporte de forma regular y lleve, además, una buena alimentación, es más complicado que desarrolle obesidad.

Pero ¿qué tiene que ver el COVID-19 con la obesidad? Estudios realizados en diferentes hospitales llegaron a la conclusión que casi el 50% de los pacientes críticos menores de 60 años con COVID-19 padecían obesidad a causa de llevar una vida sedentaria y una mala alimentación. Un porcentaje claramente alto frente al de pacientes con otras patologías. Además, la mayoría de pacientes con un IMC (Índice de Masa Corporal) mayor o igual a 35 necesitaron hospitalización y la mayoría también ventilación mecánica invasiva independientemente de la edad y el sexo.

El sobrepeso en pacientes con COVID-19

Se detectó también que las personas con obesidad son más propensas a padecer problemas respiratorios e inflamación crónica a causa de un exceso de tejido adiposo. Y tanto los problemas respiratorios como este tipo de inflamación hacen que la persona se convierta en un paciente de riesgo ante esta enfermedad. Incluso se ha detectado una deficiencia de vitamina D en personas con sobrepeso, lo cual aumenta el riesgo de infecciones sistémicas y disminuye la respuesta inmune.

Para apoyar todas estas afirmaciones, los estudios se basaron también en los resultados de otros que habían concluido que la gripe y otras enfermedades estacionarias eran más duraderas en pacientes con obesidad. En estos casos, aunque en menor medida, también se han podido observar complicaciones.

¿Cómo puede el ejercicio físico ayudarte a protegerte contra el COVID-19?

Como comentábamos, las personas que practican deporte de forma regular y acompañan su actividad física con una alimentación sana y variada tienen menos riesgo de padecer obesidad. Por consiguiente, ya no entraría dentro de este grupo de riesgo.

Pero la obesidad no es la única razón. El ejercicio físico fortalece el sistema inmune, que es la principal barrera de defensa que tiene el organismo. Además, se ha detectado un sistema inmune más fuerte en aquellas personas que combinan entrenamiento de fuerza con entrenamiento cardiovascular en una misma sesión. Así que cuanto más fuerte es el sistema inmune de nuestro cuerpo, más fuerte estará el organismo para luchar contra el Coronavirus SARS-CoV-2 y reduciremos las probabilidades de llegar a un estado crítico. Y no solo contra el COVID-19, también contra otras enfermedades estacionarias, como la gripe o los resfriados.

Conclusiones

Con esto no queremos decir que practicando ejercicio físico y combinarlo con una buena alimentación nos convierta en inmunes ante el COVID-19. Independientemente de nuestro estado físico es totalmente necesario cumplir con las medidas de prevención. Incumpliéndolas no solo ponemos en riesgo nuestra salud, sino también la de otras personas que podrían pertenecer a grupos de riesgo.

No juegues con tu salud y empieza a cambiar tus hábitos de vida desde hoy. Si quieres disfrutar de una vida más longeva y de mayor calidad, te aconsejamos que la actividad física forme parte de tu día a día. Nuestros entrenadores te ayudarán a perder peso y te guiarán hacia un estilo de vida mucho más saludable. Puedes ponerte en contacto con nosotros a través de este formulario.